dijous, 28 d’agost de 2008

ENRIQUETA MARTÍ "LA VAMPIRA" DE BARCELONA

Fué en la Barcelona de principios del siglo XX (1912) donde se desencadenó un clima de profundo terror y miedo. Alguien robaba niños que ya no volvían a aparecer.
Se especulaba con que ya iban por 25 las desapariciones. La prensa creía que detrás de todo podía encontrarse una mujer oronda, desconocida, que vestía de oscuro.
Los niños, de edades comprendidas entre los 5 y los 10 años, desaparecían cuando acompañaban a sus padres en mercados, mercadillos y demás aglomeraciones. Todo era cuestión de un despiste, breve, rápido...discreto.
Con el secuestro de Teresita Guitart, de 5 años, los cuerpos de seguridad hicieron un despliegue policial inaudito para su época. Ya no podían permitirse que siguiera el terror instalado en la ciudad. A pesar de todo, ni Teresita ni la secuestradora daban señales de vida después de un tiempo de búsqueda.
Un golpe de suerte desbloqueó el estado de desesperación que existía en Barcelona. Una mujer, Claudina Elías, se dirigía a su casa cuando vió a través de un ventanuco un rostro infantil aterrorizado que pedía ayuda. A los pocos segundos desapareció de su visión.
La casa en la que estaba esa niña era la de Enriqueta Martí Ripoll.
Tras días de espera y escuchar los ruidos en casa de su vecina, Claudina se dirigió a la policía. Allí al registrar la casa encontraron a Teresita y a otra niña. Habían encontrado a la secuestradora.
Nadie pensó entonces que acababan de conocer a Enriqueta Martí, la "vampira" de Barcelona, psicópata, asesina en serie y bruja. El mal en estado puro.
Al registrar la casa encontraron huesos de niños de edades comprendidas entre 6 y 8 años. Además de trajes lujosos, propios de la clase alta barcelonesa. Enriqueta era visitada por muchos hombres, de día era una andrajosa, de noche era otra persona. Se codeaba por la noche con la jet set de la ciudad.
Enriqueta Martí proporcionaba sangre a la gente pudiente para curarse de la tuberculosis que había asolado la ciudad y aún había dejado un rastro. Se creía que la sangre fresca ayudaba a curarse. Pero es que, además, era bruja, poseedora de un recetario con fórmulas mágicas y conjuros que ponía al mejor postor.
Pero ella misma era consumidora de sangre fresca. De ahí el apodo de la "vampira" de Barcelona. Pensaba que la sangre era fuente de eterna juventud, de vida. Y por cierto, sólo encontraron huesos como restos. Así que se podría decir que también fué canibal.
Al final se llegó a la conclusión de que había asesinado a 5 niños, 2 niños y un bebé estaban desaparecidos, supuestamente muertos, ya que nunca aparecieron. Pero la realidad pudo ser mucho peor de lo que se llegó a demostrar.
Algo que parece probable es que formara parte de una red de suministro de sangre para clases ricas. Sacrificaban al niño para que los tísicos con posibilidades se curaran bebiendo la sangre del asesinado.
Enriqueta Martí acabó sus días linchada en la carcel. Cientos de presas le quitaron la vida a golpes y con toda saña que fueron capaces. Se especuló que antes del linchamiento había sido envenanada para que no hablara sobre las personas influyentes que tenía detrás. Nunca se pudo probar nada.
Caso cerrado


FUENTE: Cuarto Milenio, Rumbo a lo desconocido

1 comentari:

Anònim ha dit...

Enriqueta Martí fue un personaje terrorífico que vició en Barcelona a principios del siglo XX. Sobre ésta criminal se pueden encontrar tres libros, que por ser tan diferentes en su tratamiento es recomendable su lectura.
"Los diarios de Enriqueta Martí" de Pierrot, "El misterio de la calle Poniente" de Fernando Gómez y "La mala dona" de Marc Pastor.