dissabte, 29 de novembre de 2008

FAUNA SECRETA

Fontcuberta, de nombre Joan, es un fotógrafo catalán. Aunque quizás sería más correcto llamarlo antifotógrafo puesto que consigue con sus imágenes hacernos dudar de que dicha fotografía siquiera exista, y si a una fotografia le quitamos la imagen nos queda nada.

Es bien conocido todo lo bien conocido que puede llegar a ser un fotografo que no retrata actores de Hollywood y ademas sigue vivo. A finales de los años 80 realizó junto con Pere Formiguera una exposicion itinerante que recorrío España y parte del extranjero y que le supuso su lanzamiento a la fama mundial. La exposición rescataba el trabajo de campo de un desconocido profesor alemán, Peter Ameinsenhaufen. Este profesor, biólogo, naturalista, botánico, antropólogo, habia recorrido el mundo descubriendo nuevas especies de flora/fauna desconocidas hasta la fecha para la ciencia. Sus constantes enfrentamientos con las elitistas sociedades de historia natural de toda Europa lo habían relegado al olvido del sotano de su casa, donde dormian todos sus fantasticos descubrimientos, que eran ahora rescatados por Fontcuberta y Formiguera para darlos a conocer al mundo entero, la exposicion se llamó FAUNA SECRETA.

Con la ayuda de otros especialistas rescataron del olvido al desconocido Cercopithecus icarocornu, un mono alado cornudo ó la Solenoglypha polipodia especie de serpiente con 6 pares de patas.

“Cuando escuché esto supe que habia encontrado a mi hombre. Estaba lo suficientemente loco para acabar colaborando con nosotros. Y, efectivamente, despues de una larga y convincente conversacion, incluso estaba dispuesto a aportar nuevas ideas que superaban en ocasiones a nuestros proyectos mas imaginativos. Trabajó asiduamente para nosotros y se convirtió en uno de nuestros mejores ayudantes. La mayoría de los especimenes de Fauna Secreta son obra suya y solo en una ocasión, que yo recuerde, se opuso a la realizacion de un proyecto. Se trataba de un pato que tenía en el cogote una larguisima cola de iguana de casi un metro de longitud, que usaba, a modo de latigo, para pescar peces. Al oir la proposicion, el taxidermista me dijo tajante:
-!No es posible! !no se puede hacer!
-¿Porque? -pregunté yo- ¿Acaso hay alguna dificultad para ensamblar la pluma del pato y la escama de la iguana?
-En ese aspecto, no hay ningun problema -respondió solemnemente-. Lo que ocurre es que los patos no pescan, señor mio. Los patos no comen peces.

FAUNA SECRETA estuvo expuesta en varios museos y zoologicos, retando a sus visitantes a dudar de la veracidad del documento fotografico y de su ciencia.

“Las sesiones de toma de imagenes tambien fueron muy productivas en lo que a anecdotas se refiere. En una ocasion, nos encontrabamos en la Roca del Vallés, en un campo lindante a la casa de Joan Fontcuberta. Fotografiabamos al Alopex stultus y lo teniamos colocado en su postura caracteristica, es decir: con la cabeza bajo el suelo. La incidencia de la luz no era la ideal y decidimos esperar un rato para que las sombras tomasen otra inclinacion. Abandonamos al Alopex y fuimos a tomar un café a casa de Joan. Por lo que pudimos deducir mas tarde, durante este espacio de tiempo un labrador que pasó por el campo vio el extraño animal y corrió al pueblo para dar la alarma. Cuando volvió, acompañado por algunos amigos armados con grandes palos, Joan y yo habiamos terminado la fotografía y nos habiamos llevado el ejemplar a casa. Aquel pobre hombre intentó en vano convencer a sus amigos de la existencia de un animal monstruoso que se encontraba allí una hora antes. Al parecer, ya era conocido en el pueblo por su gran imaginacion y su tendencia a abusar de las bebidas alcoholicas. A partir de aquel momento, su fama creció considerablemente.”

La exposicion tuvo un exito considerable en todos los aspectos. Se le acuso de falsificador, mentiroso, embaucador, genio. No era una exposicion de fotografias, documentos y extraños animales disecados, lo que en realidad se estaba exponiendo no era mas que una coleccion de espejos donde se reflejaban los mejores dogmas en los que se asienta nuestra cultura, poniendo en entredicho nuestra irrazonable fé en los medios, la informacion grafica o la escrita.

“Pasearnos de incognito por la exposicion y escuchar los comentarios de la gente que la visitaba, se convirtió en una de nuestras diversiones favoritas. Fue de esta manera que pudimos asistir a una curiosa discusión entre un padre y su hijo, un niño de no más de ocho años. El padre estaba entusiasmado ante lo que veian sus ojos.
-¿Te dás cuenta de la cantidad de maravillas de la naturaleza que todavía desconocemos? -le comentaba a su hijo.
El niño, con cara de infinita paciencia, le contestó:
-Pero papá, ¿es que no ves que todo es mentira?
-Pareces tonto, niño -insistió el padre-, si fuera mentira no lo expondrían en un museo.