Uno de los más “socorridos” es lanzarse al paso del convoy del metro. O, al menos, era. Y es que las autoridades de la ciudad han colocado barreras en las estaciones de aproximadamente un metro y medio de alto. Así, cuando alguien desee acabar con su vida en la estresante ciudad capital del país del sol naciente, tendrá que esperar a llegar a casa o a la azotea de su edificio de oficinas. Y cientos de miles de trabajadores no llegarán tarde al trabajo.
LA NARCO-CULTURA
Fa 14 anys









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