dissabte, 18 d’abril de 2009

LOS 400 ASESINATOS DE LA CIUDAD DE JUÁREZ

Para que hayan quedado sin resolver casi 400 asesinatos, hay que untar mucho o meter mucho miedo. Y ése es el número de mujeres raptadas y asesinadas en las inmediaciones de Ciudad Juárez. Se han propuesto muchas explicaciones: esclavitud sexual, snuff- movies, robo de órganos para trasplantes... y es posible que todas sean ciertas, además del cupo normal de asesinatos pasionales, domésticos y por venganza.
Pero según la intrépida periodista Diana Washington Valdez, muchas de las chicas son secuestradas para utilizarlas en "deportes sangrientos" (cacerías humanas y temas afines), en los que son torturadas, violadas y mutiladas.
Y la periodista afirma que los culpables son seis poderosos personajes (cinco de Juárez y uno de Tijuana), cuya fortuna y contactos políticos los convierten en "intocables". Además de su influencia sobre las autoridades, también mantendrían relaciones con el clan Carrillo-Fuertes, que controla sin demasiados problemas el negocio de la droga en la región. La edad media de las víctimas es de 16 años. Se las elige tan jóvenes para reducir el riesgo de que transmitan enfermedades sexuales. Como era de esperar, hay mucho miedo, y las empresas de la zona han tenido que poner autobuses para transportar a las empleadas de casa al trabajo. Algunos de los conductores de estos autobuses han sido acusados, sin mucho éxito, de complicidad en los crímenes.
Ciudad Juárez, en el estado mejicano de Chihuahua, tiene una población de un millón y medio, y es un municipio fronterizo (enfrente de El Paso, Texas) donde la violencia y el delito han crecido espectacularmente en los últimos diez años.
En el caso concreto de los asesinatos de mujeres, el Relator Especial de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, tras entrevistarse en 2001 con diversas autoridades del estado, quedó sorprendido por "la absoluta ineficacia, incompetencia, indiferencia, insensibilidad y negligencia de la policía que había llevado hasta entonces las indagaciones". Como descripción, es bastante descriptiva. Esto podría tener su explicación: según un portavoz oficioso de los clanes que controlan el tráfico de drogas y personas, los polis de la frontera tiene dos opciones: ser "muy ricos o muy muertos".
Por su parte, la procuraduría del estado dice que la mayoría de las víctimas son "prostitutas", que salen de noche por malos ambientes y se exponen a todo tipo de peligros. Es lo que ellos llaman "víctimas de alto riesgo". Pero, que nosotros sepamos, el asesinato sigue siendo un delito por muy puta que sea la víctima. Por eso declaramos criminales del año, a título colectivo, no sólo a los secuestradores y asesinos, sino a un amplio sector de la policía, los jueces y los fiscales de la zona, sin cuya colaboración habría sido imposible mantener semejante situación.