divendres, 1 d’agost de 2008

LA JOVEN QUE SE ARRANCÓ LOS OJOS

El hospital psiquiátrico San Rafael, situado en la localidad lucense de Castró de Riberas de Lea, dependiente de la Diputación Provincial ,está funcionando desde hace 30 años en unas condiciones degradantes para los pacientes. Tiene una capacidad para 200 plazas y alberga a más de 400 enfermos mentales, mezclados todos ellos sin atender a sus propias necesidades porque ni hay salas suficientes ni medios técnicos adecuados. Cada 50 enfermos comparten dos letrinas. Las camas se hacinan en salas de dimensiones muy reducidas y en los pasillos. Las goteras son frecuentes; los techos todavía conservan restos colgantes de obras anteriores. Dentro se encuentra atada desde hace 10 años, una subnormal de 26 años, que se arrancó los ojos cuando sus padres la sacaron de la artesa en que había vivido.La trágica historia de Virtudes, una joven esquizofrénica que permanece desde hace 10 años con las manos atadas a la espalda en el sanatorio psiquiátrico San Rafael, de Castro de Riberas de Lea, en la provincia de Lugo, por haberse arrancado los ojos, es el exponente máximo de la degradante situación en que viven los enfermos.En este hospital psiquiátrico se hacinan 400 enfermos, en unas instalaciones previstas para acoger a la mitad. La tragedia colectiva que vive este pueblo de Lugo ha salido a la luz pública al abrirse las puertas del sanatorio a los periodistas, tras una polémica entre los grupos políticos locales.Las fotografías tomadas y los testimonios relatados sobre lo que allí se vive ha estremecido a un amplio sector de la población, que se pregunta cómo es posible mantener en jaulas infrahumanas, bajo el nombre de hospital psiquiátrico, a personas enfermas de finales del siglo XX.