divendres, 5 de setembre de 2008

EL MONSTRUO DE AMSTETTEN

Josef Fritzl, el sospechoso de haber encerrado en un sótano en la ciudad austríaca de Amstetten a su hija Elisabeth durante 24 años, mantuvo a su hija encadenada por el cuello con una cadena de perro durante los nueve primeros meses de su encarcelamiento. Fritzl, además, violó repetidamente a su hija en presencia del bebé nacido de ambos, según relata el diario alemán Spiegel. El austriaco solo liberaba a su hija cuando ésta necesitaba acudir al baño, según se recoge en los informes policiales, donde también se pone de relieve que la joven incluso ayudó a construir la prisión donde tendría que pasar los siguientes 24 años de su vida. Un sótano que estaba siendo preparado para convertirse en su propio zulo, según informa el diario The Daily Mail. Construcción del zulo El sótano estaba compuesto por una puerta de 300 kilogramos que fue instalada en el lugar donde Elisabeth previamente había ayudado a construir. Según consta en la investigación, en estos primeros meses vivió en una pequeña habitación individual. Posteriormente, Fritzl, que terminó de construir sendos cuartos sin puertas, drogó a su propia hija para encerrarla definitivamente. Fue cuando la víctima regresó a casa. Entonces, fue esposada a un poste durante dos días. Su tortura no había hecho más que comenzar. Mientras tanto, y según Elisabeth ha declarado a la Policía, su padre bajaba al sótano con frecuencia para 'exigir' sexo, al menos cada tres días.

La vecina española del monstruo de Amstetten (1 de 2)


La vecina española del monstruo de Amstetten (2 de 2)