dissabte, 18 d’octubre de 2008

EL ESLABÓN PERDIDO

Los campesinos le habían tomado por un demonio en sus escarceos hacia las aldeas cercanas al bosque de Xinning, al sur de China, en la provincia de Hunan.
Una batida científica, venida de Pekín, atrapó por fin al singular espécimen en 1984. Fue bautizado como Maogong.
¿Era un mono con detalles humanos o un hombre con aspecto simiesco?. Los científicos nunca llegaron a ponerse de acuerdo y se limitaron a clasificarle como un mono de cola corta de especie desconocida. Sin embargo, poseía las siguientes peculiaridades humanoides:
Caminaba erguido; se defendía usando piedras y palos; poseía uñas bien formadas y huellas dactilares en manos y pies, doble pliegue en los párpados, y una cola extremadamente corta y, por último, una insólita expresividad en sus ojos y facciones.
Durante los varios años que pasó de un laboratorio a otro, fue declinando su vitalidad, hasta que el 23 de noviembre de 1987 sus celadores lo encontraron muerto en su celda, pero de una manera muy humana: se había suicidado ahorcándose.
Desde entonces, los científicos, que antes apenas habían concedido importancia al supuesto hombre-mono, comenzaron a considerar a Maogong como una joya biológica imprescindible para comprender la evolución.
En China aún quedan regiones inexploradas, como la zona boscosa de Shen Nongjia, en la provincia de Hubei, donde según algunos estudiosos viven hombres en estado salvaje y curiosidades evolutivas como lobos con cabeza de asno, serpientes con cresta y unicornios.