divendres, 20 de març de 2009

CADENA PERPETUA PARA EL MOSNTRUO DE AMSTETTEN

Josef Fritzl pasará el resto de su vida encerrado en un psiquiátrico. El jubilado de 73 años conocido como el monstruo de Amstetten ha sido condenado a cadena perpetua por el tribunal que le juzga después de que el jurado popular le declarara de forma unánime "culpable" de todos los cargos en su contra: asesinato por omisión de socorro, esclavitud, violación, cohecho grave, privación de libertad e incesto. "Acepto la sentencia", ha dicho el acusado al ser preguntado por el juez si entendía y aceptaba la pena.Fritzl pasará el resto de su vida en un centro de reclusión para criminales con trastornos psíquicos donde recibirá terapia, según esta sentencia, que ya es firme y que no podrá ser recurrida. Hasta su ingreso en la institución, Fritzl regresará a la cárcel de Sankt Pölten. Su estado será revisado dentro de 15 años y, si los médicos consideran que está curado, podría ser liberado. A pesar de ello, tanto Fritzl como su abogado han reconocido que con toda probabilidad será encarcelado de por vida.

A la salida del tribunal, el abogado defensor de Fritzl, Rudolf Mayer, ha declarado a la prensa que "fue muy difícil defenderle" tras asegurar que resulta "evidente que es un perturbado". Según Mayer, es una sentencia "lógica" después de todos los delitos que ha cometido su defendido.Durante la última sesión del juicio, la Fiscalía de Baja Austria había solicitado cadena perpetua para Fritzl por el cargo de asesinato por omisión de socorro, en referencia a la muerte de uno de los hijos-nieto que tuvo con su hija, a la que mantuvo secuestrada durante más de 24 años en un sótano de su casa, y que falleció a los dos días de nacer, en 1996.

El encausado entró a la sala de la Audiencia Provincial de la ciudad de Sankt Pölten, con la cara descubierta, acompañado por una decena de agentes de Policía hacia las 09.00, tras haberse declarado ayer, por sorpresa, culpable de los seis cargos que se le imputan. Este jueves, el acusado ha asegurado al tribunal que "ya no puedo hacer nada para arreglarlo" sino que sólo puede "aminorar los daños".